El dolor del creyente

Lo que vemos, lo juzgamos como malo o como bueno. No sabemos al final cómo será porque Dios lo ve todo con unos ojos distintos de los nuestros. Para Él no existe la mala o la buena suerte porque no hace juicios ni en contra ni a favor de los hombres. El ve el dolor creyente que brota del corazón cuando alguien se arrepiente. La suerte del amor es que el pecado se convierte en dolor que agranda mucho mas el amor.

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