Siempre he tenido un gran respeto (y lo tengo) por creer que las personas que llevan un habito son personas de Dios. Pero desde hace un tiempo, oigo hablar a las personas que llevan habito y hablan de todo menos de Dios. Por eso cuando las oigo hablar no me hablan de Dios porque no veo su amor. Veo el mundo a través de ellas, porque las personas con habito (hablo de las que veo) están tan inmersas en el mundo, que no se distingue en ellas el ser de Dios. Si trabajan se adaptan a los planes del mundo, y si no olvidan los de Dios, por lo menos conviven con los dos. ¿La prueba?, es que muchos de los que pasan por sus manos no se les nota siquiera. Conozco a otros que no son así, que aunque no tengan habito es como si lo tuvieran.Más información: 655258292
E-mail: campanilla1940@yahoo.es