La libertad salio de su prisión

Es muy fácil y bonito estar todo el día hablando de Dios y de su amor. Eso es teoría, o leer un papel donde se dicen de Dios cosas muy bonitas que nos saben a miel. Es como cuando Juan nos habla en el Apocalipsis que le dieron a comer un librito que contenía la palabra de Dios, y en la boca le sabia dulce como la miel, pero en el estomago era amargo, como fuego que abrasaba. Y es que en la boca resulta dulce hablar del amor de Dios. Pero a la hora de digerirlo, de vivirlo, nos sabe amargo, nos cuesta trabajo, por eso nos sabe amargo. La muerte, el dolor el esfuerzo y la desgana están siempre cerca de la libertad para cortarle el paso, para no dejarla vivir y que pueda salir de su prisión.

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