A la Virgen

Huyendo de tanto ruido como se oye en la vida me metí en mi habitación con mi rosario en la mano para orar así al Señor. Mientras rezaba el rosario miraba lo que allí había, un Cristo crucificado y los misterios del día. A su lado había una estampa que me llamó la atención. Representaba a la virgen con un niño pequeñito que estrechaba entre sus brazos con un inmenso cariño.¡Que dormidito está el niño en los brazos de su madre! ¡Que preciosidad de imagen! ¡Ver al niño dormidito es los brazos de su madre! Que lejos estaba ella de aquella cruz que a su lado le causaría tal dolor....

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