El hombre desde que nace,sin saberlo sin darse cuenta de ello, ya quiere ser Dios. Un niño desde que se va dando cuenta de ello, quiere ser el centro de todo, y el centro de todo es Dios. Desde niño quiere hacer su voluntad aunque vaya en perjuicio suyo, se resiste a comer a la fuerza, va buscando sin saber el peligro, busca hacerse daño él mismo al no tener conocimiento ni querer obedecer. En eso si son iguales los hombres, no importa su situación. Pobres, ricos, niños, adultos, los de cualquier condición, nadie quiere obedecer. ¿Porqué? Porque todos sin darnos cuenta tenemos esa soberbia, a veces tan escondida que ninguno conocemos, que nos hace querer vivir cada uno nuestra propia voluntad. Sólo Jesús decía:
"Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre"
Más información: 655258292
E-mail: campanilla1940@yahoo.es
E-mail: campanilla1940@yahoo.es